HISTORIA DEL MEMBRILLO

El membrillero ya era cultivado en Babilonia desde la antigüedad
(4000 a.C.).
En la cultura griega, el membrillo se consideraba como un símbolo
del amor, felicidad y de la fecundidad.
Se la conocía como Fruta de Oro, y por eso se cree que las famosas
“Manzanas de Oro” de Virgilio, son en realidad, membrillos.
Los griegos dedicaban este fruto a Venus, que siempre aparecía
con un membrillo en su mano derecha.
Las novias griegas mordían un membrillo para perfumar su beso
antes de entrar en la cámara nupcial, a fin de que el primer
beso no fuera desagradable.
Los romanos continuaron con esta creencia y difundieron la costumbre
de dar a comer a los recién casados un membrillo antes de entrar
al hogar como símbolo de suerte futura.
Por su parte, los árabes buscaron en el membrillo una medicina
natural, dado su elevado contenido en mucílago, que empleaban
como laxante.
El membrillo desprende un olor típico, fresco y penetrante, por
eso antiguamente las amas de casa los ponían entre la ropa de
los armarios para perfumarla.